Misión

La misión de The Hunger Project es que el mundo termine con el hambre y la pobreza de manera sustentable: un mundo donde todas las personas tengan una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza, una vida de autosuficiencia y dignidad.

Visión

Nuestra visión es un futuro donde:

  • Cada día, cada persona cuente con los suficientes alimentos adecuados para estar saludable y ser productiva;

  • Las niñas y los niños recién nacidos saludables y fuertes, y que las niñas y niños recién nacidos sean valorados por igual;

  • Las mujeres y las niñas sean socias con plenos derechos en la sociedad;

  • La gente tenga control sobre sus propias vidas y destinos, y los individuos tengan la oportunidad de contribuir;

  • Florezcan los valores de honrar a los seres humanos y a la naturaleza.

Principios

Actualizado en agosto 2011

Los diez principios enlistados a continuación, han sido desarrollados a lo largo de nuestro trabajo para terminar con el hambre.  Nos planteamos el desafío de asegurar que cada una de nuestras estrategias se base en estos principios.

  1. Dignidad. Nuestra naturaleza inherente es creativa, emprendedora, autosuficiente, responsable y productiva. No debemos tratar a las personas que enfrentan el hambre como beneficiarios, lo que puede aplastar la dignidad, sino como un recurso esencial para terminar con el hambre.
  2. Equidad de género. Las mujeres cargan con la gran responsabilidad de cubrir las necesidades básicas y, sin embargo, sistemáticamente se les niegan recursos, libertad de acción y participación en la toma de decisiones para cumplir con esa responsabilidad.  Un aspecto fundamental para terminar con el hambre es hacer que la sociedad entera cambie hacia una igualdad de género.
  3. Empoderamiento. Ante la supresión social, se necesita una acción enfocada y sostenida para concientizar a la gente sobre la posibilidad de ser autosuficiente, generar confianza, y organizar comunidades que se hagan cargo de su propio desarrollo.
  4. Potenciación. Terminar con el hambre crónica requiere acciones que catalicen un cambio sistémico a gran escala. Con frecuencia, debemos dar un paso atrás, evaluar nuestro impacto dentro del ambiente social/político/económico en desarrollo, e iniciar las acciones de mayor potenciación que podamos para lograr este desafío.
  5. Interconexión. Nuestras acciones están delimitadas por, y afectan a, todas las personas y nuestro medio ambiente. El hambre y la pobreza no son problemas de un país u otro sino que son problemas mundiales. Debemos solucionarlos, no como ¨donantes y receptores¨ sino como ciudadanos globales, y trabajar como socios igualitarios en un frente común para terminar con el hambre.
  6. Sustentabilidad. Las soluciones para terminar con el hambre deben ser sustentables a nivel local, social, económico y ambiental. La mayoría de la gente que vive en condiciones de hambre son agricultores y depende directamente de la sustentabilidad de nuestro medioambiente.
  7. Transformación social. La autoconfianza de las personas está inhibida por condiciones tales como la corrupción, el conflicto armado, el racismo y la subyugación de las mujeres. Esto tiene sus raíces en una mente patriarcal antigua y casi universal que debe transformarse como parte de un cambio fundamental en el modo en que la sociedad se organiza.
  8. Enfoque holístico. El hambre está intrínsecamente relacionada con un conjunto de temas que incluyen trabajo digno, salud, educación, sustentabilidad ambiental y justicia social.  Solo si resolvemos esto en su conjunto, podrá cada uno resolverse de manera sustentable. 
  9. Descentralización. La posesión individual o comunitaria del desarrollo local es fundamental para el éxito. La mayoría de los problemas relacionados con el hambre requieren acción por parte de un gobierno efectivo a nivel de las bases, que trabaje en sociedad con los habitantes del lugar.
  10. Liderazgo de transformación. Para terminar con el hambre es necesario un nuevo tipo de liderazgo: no en escala descendente, basado en la autoridad sino un liderazgo que despierte en la gente su propio poder, un  liderazgo ¨con¨ la gente y no ¨sobre¨ la gente.

En resumen, se puede terminar con el hambre mundial, pero no haciendo más de lo mismo.  El hambre es principalmente un problema humano y terminar con el hambre exige principios que sean consistentes con nuestra humanidad compartida.